En Neuquén, ¿vivió el más grande dinosaurio del mundo?

En Neuquén, ¿vivió el más grande dinosaurio del mundo?

Científicos de varias universidades de Argentina y de España hallaron un saurópodo que medía 40 metros de longitud.

Un equipo de científicos de varias universidades de Argentina y España dieron a conocer el hallazgo de restos fósiles de un dinosaurio, y afirman que habría sido más grande que los que hasta ahora se habían descripto. Aún no tiene nombre. Los huesos observados del dinosaurio superan en un 10 o 20 por ciento en tamaño a los de Patagotitan mayorum, el dinosaurio hallado en Chubut. El descubrimiento llamó la atención no solo por el tamaño del ejemplar, que fue encontrado en la región centro de Neuquén, sino que sorprendió por lo bien articulado que se encuentran sus restos fósiles.

Un antecedente del hallazgo paleontológico es el dinosaurio Argentinosaurus huinculensis, que  es la única especie conocida del género extinto Argentinosaurus de dinosaurio saurópodo titanosauriano que vivió a mediados del período Cretácico, entre hace 97 y 93,5 millones de años. Es uno de los animales terrestres más grandes de los que se tiene conocimiento actualmente, y fue descubierto por el equipo de Rodolfo Coria. 

Cómo sería el nuevo dinosaurio cuando habitaba el actual territorio de Neuquén. Sus restos aparecieron en la formación Candeleros, una unidad rocosa de unos 98 millones de años, en la base del Cretácico superior.

Con respecto al tamaño del nuevo dinosaurio de Neuquén no se pudieron hacer estimaciones de masa corporal muy certeras, porque no cuentan todavía con huesos largos como el húmero o el fémur. Esos huesos sirven para hacer estimaciones de masa corporal, indicó Otero. Y agregó: “Pero, habiendo hecho algunas comparaciones con Patagotitan mayorum –el dinosaurio más grande conocido hasta ahora, y que fue encontrado en Chubut–, por ejemplo con vértebras y otros elementos de las cinturas, nos da que los huesos de este animal son entre un 10 y un 20 por ciento más grandes”.

El doctor Jose Luis Carballido, quien había trabajado en el hallazgo de Patagotitan en Chubut, fue el primero en divisar los restos de este nuevo ejemplar gigantesco durante una campaña en el tramo medio del valle del río Neuquén, según informó la Agencia CTyS-UNLaM: “La verdad que, tal como se puede ver en las fotos, el ejemplar está buenísimo, porque está prácticamente articulado y  tenemos más de la mitad de la cola, muchos huesos de la cadera y, evidentemente, el ejemplar sigue para adentro de la roca, así que vamos a tener algunos años más de excavaciones”.

Los restos fósiles fueron encontrados en 2012, pero recién en 2015 se iniciaron los trabajos de excavación, “porque estábamos trabajando también en la extracción de otros materiales en otros yacimientos”, indicó Carballido, investigador del Museo Egidio Feruglio y del CONICET. 

El geólogo Alberto Garrido, director del Museo de Ciencias Naturales “Prof Dr. Juan Olsacher” de Zapala, dependiente de la dirección de minería de Neuquén, comentó que el hallazgo se produjo en una de las campañas realizadas en forma conjunta con la Universidad de Comahue, la Universidad de Río Negro, el Museo Egidio Feruglio, con la participación de investigadores del Museo de La Plata y de la Universidad de Zaragoza, en España.

“Es un equipo bastante amplio de investigadores y venimos trabajando de forma sistemática en distintos sitios de Neuquén. En una de estas salidas, mientras estábamos extrayendo un dinosaurio, salimos a caminar un poco para distendernos por los alrededores y allí dimos con este dinosaurio gigante”, recordó Garrido. Y añadió: “En ese momento, comenzó la etapa de planificación para la extracción de este gigante que aún continúa. Aún queda mucho trabajo por delante y lo que realizamos ahora es solo una comunicación preliminar”. 

Seguramente, este ejemplar permitirá conocer a una nueva especie, la cual tendrá su propio nombre. El doctor Garrido comentó que prefieren no dar muchas precisiones sobre el lugar del hallazgo por una cuestión de preservar este ejemplar ante la depredación. 

El director del Museo de Zapala precisó que los restos del dinosaurio apareció en la formación Candeleros, una unidad rocosa de unos 98 millones de años, en la base del Cretácico superior: “Son depósitos fangosos que están relacionados a una antigua planicie de inundación fluvial. Actualmente, el sitio es muy árido, pero en aquel entonces corrían grandes sistemas fluviales, ríos de gran caudal, en un ambiente de altas temperaturas, templado-cálido, con una marcada estacionalidad”.

“Estos ríos tenían un caudal permanente muy importante y daban un entorno bastante propicio justamente para ser hábitat de estos grandes reptiles”, consideró Garrido. Y contó: “En las excavaciones, también aparecieron escasos dientes de terópodos asociados a dinosaurios carnívoros y restos de coprolitos, que es materia fecal fósil, y pudimos ver que esos coprolitos contienen huesos molidos, lo cual nos da a entender que se trata de material fecal fosilizada de dinosaurios carnívoros, lo cual podría dar a imaginar que estos animales carroñeros comieron parte de este enorme saurópodo que murió a orillas de un antiguo río cretácico”.

En ese momento del Cretácico, en la Formación Candeleros, hace unos 100 millones de años, había tres tipos de saurópodos al menos. El más chico identificado hasta el momento es un rebaquisáurido –de cuello más corto, adaptado a una dieta a muy baja altura– y dos titanosaurios: Andesaurus y el gigante que se da a conocer ahora su existencia. Había, así, entre los tres una partición del nicho ecológico, alimentándose a diferentes alturas de los estratos de las plantas. 

También participaron de la presentación preliminar de este gigantesco titanosaurio en la revista científica Cretaceous Research con el título “Report of a giant titanosaur sauropod from the Upper Cretaceous of Neuquén Province” (https://doi.org/10.1016/j.cretres.2021.104754) los investigadores Leonardo Salgado de la Universidad Nacional de Río Negro y José Ignacio Canudo de la Universidad de Zaragoza, quienes realizan trabajos conjuntos en el estudio de los saurópodos desde hace ya casi 20 años. El financiamiento para las excavaciones contó con el apoyo de la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica Argentina, la National Geographic, del ministerio de Energía y Recursos Naturales de la provincia de Neuquén y del grupo Aragosaurus de Zaragoza.     

FUENTE:DIARIO RIO NEGRO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *