La mayor parte de quienes utilizan localizadores lo hace para controlar a otras personas, sobre todo a sus hijos

Una madre decide instalar un chip en la cabeza de su hija para poder controlar dónde está, qué ve, con quién habla e incluso para bloquear palabrotas o desnudos sin que la niña pueda evitarlo. El programa que lo permite, desarrollado en una tableta, es Arkangel. Arkangel no es una realidad (todavía), sino simplemente una idea ficticia a partir de la cual Jodie Foster dirigió un capítulo de la cuarta temporada de Black Mirror. De momento, para apaciguar los temores desenfrenados de los progenitores, existen en la vida real otras alternativas: algunas aplicaciones móviles de localización por GPS, relojes inteligentes para niño y localizadores Bluetooth. Estos últimos no miden más de tres centímetros y pueden colocarse en cualquier sitio (aunque, de momento, a diferencia de Black Mirror, no se inyectan en el cerebro).

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